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Cada Arcano Mayor del Tarot posee diversos atributos y diversos efectos. Hemos visto que los sistemas de interpretación son numerosos. Entre todos ellos, he elegido algunos grandes grupos que facilitan el descubrimiento del universo secreto de las cartas, un universo que se estratifica en cuatro niveles, a saber:
Primer nivel: el significado esotérico o alquímico generalmente admitido.
Segundo nivel: el sentido práctico de las figuras.
Tercer nivel: las correspondencias cabalísticas (fragancia, piedra, color, árbol, animal, región) que vibran al unísono con cada figura.
Cuarto nivel: el sentido adivinatorio de las cartas una vez echadas.
Cada personaje representado en el Tarot es, en sí mismo, un concentrado de símbolos alquímicos. En su dibujo, nada está librado al azar; cada color, cada accesorio tiene su importancia. Por lo tanto, será necesario describir sucintamente cada arcano antes de exponer en qué consisten sus grandes cualidades:
Tarot y videncia en la carta de XVIII La Luna
es una carta engañosa. Así como la Luna no tiene luz propia, sino que refleja la luz del Sol, de la misma manera está simbolizando un espejismo, algo que no responde a la realidad, sino que es un reflejo de ella. La Luna, que es tan cambiante, puede ser el origen de errores que perturben el equilibrio de la persona.
Ilusiones que no tienen sus bases asentadas en la realidad y, por lo tanto, posibilidad de decepciones. Los aspectos mentales positivos y negativos del sujeto, según caiga al derecho o invertida. En algún sentido puede significar fertilidad, por las cualidades femeninas de la Luna, y un crecimiento intelectual. Indica fluctuaciones emocionales, estados anímicos cambiantes, inestabilidad. También, al revés, puede significar falsedad, embuste, calumnias, discusiones. En ella todo es instinto e inteligencia, especialmente la material (el suelo amarillo indica el cuerpo). Los dos perros aullándole representan nuestras necesidades instintivas al creer que lo imposible está más cerca de lo que la realidad indica (y la advertencia de no caer en el error opuesto: cuando señales a la Luna, siempre habrá estúpidos que se quedarán mirándote el dedo). El número de sus rayos simboliza el ciclo de la reproducción y la vida sexual, las dos torres unen el mundo mental al material. El cangrejo, animal asociado a la Luna con tanta frecuencia como el perro (la Luna es regente del signo de Cáncer, precisamente, el Cangrejo), afirma la fuerza autodestructiva del inconsciente.
Es el arcano de la imaginación y favorece a los escritores, a los poetas y a todos aquellos que utilizan lo imaginario (también los estafadores y vendedores de ilusiones), el sueño, la introspección. Permite llegar a las fuerzas ocultas en lo más profundo de nuestra personalidad. También puede anunciar una noticia relacionada con niños. Rige los intercambios materiales, el comercio y todo lo referente al agua. Indica también el magnetismo y el encanto personal de un ser.
Invertida representa las ensoñaciones peligrosas, la dispersión de ideas, la pereza o la inconsciencia. También puede anunciar errores de juicio, dificultades en el comercio o una disminución de las facultades creadoras. En cuanto a la correspondencia filosófica, ésta se establece con Cáncer –como ya señaláramos– la Luna misma, Piscis, el ámbar, la perla, el carmesí, el delfín, el sauce y las islas.